lunes, 17 de enero de 2011

EL NIÑO DE MAL GENIO

Había una vez un niño que tenía muy mal carácter.   
Su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez 
que perdiera la paciencia, 
debía clavar un clavo  en la cerca de madera.  El primer día 
el niño había clavado 37 clavos en esa cerca.  
Al paso de las siguientes semanas, mientras aprendía a controlarse,
el numero de clavos puestos en la cerca empezó a aminorar.  
El niño descubrió que era mas fácil controlar su temperamento que estar poniendo clavos en la cerca.
Finalmente llegó el día cuando el niño por completo ya no perdió el control.   
Vino y se lo dijo a su Padre y el padre indicó al niño que ahora sacara un clavo por cada día que había podido contener su enojo.
Los días pasaron y el niño pudo al fin terminar y fue y dijo a su padre que ya todos los clavos habían sido sacados.
El Padre tomó al niño de la mano y lo llevó junto a la cerca y le dijo: Lo has hecho muy bien, hijo mio, pero mira todos esos hoyos en la cerca.  La cerca ya nunca será la misma.

Cuando ofendes de palabra en enojo, esas palabras dejan una cicatriz como estos hoyos. Puedes enterrar un cuchillo en un hombre y sacarlo, pero no importa cuantas veces digas que lo lamentas,  la herida va a permanecer allí. Una herida verbal afecta tanto como una física.  
Recuerda que los amigos son en verdad joyas raras y difícil de encontrar. Te hacen sonreír y te alientan a triunfar.  Te escuchan, alaban todo lo que haces, y siempre tienen su corazón abierto para ti.
 

 

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